En 1870 dos inventores, Elisha Gray y Alexander Graham Bell, diseñaban de forma independiente un aparato capaz de transportar el habla humana por medios eléctricos: el teléfono. Ambos competían, pero A. G. Bell patentó el suyo primero.

«Señor Watson, venga aquí. Quiero verle.» — las primeras palabras pronunciadas por teléfono, dichas por A. G. Bell a su ayudante el 10 de marzo de 1876, llamando a la habitación de al lado.

El teléfono surgió de los intentos de mejorar el telégrafo. El telégrafo era, en esencia, solo una forma más rápida de enviar letras y mensajes, y fue al tratar de mejorarlo cuando Bell tuvo la idea de un telégrafo «parlante»: una manera de llevar la voz por un cable y permitir que las personas hablaran a distancia.

Se adaptaron el sistema de conmutación, los amplificadores de señal y la multiplexación de llamadas que se usaban en telegrafía, y la telefonía tuvo así un camino por el que desarrollarse.

Los primeros usuarios del teléfono eran sobre todo hombres de negocios, porque solo ellos podían permitirse un servicio bastante caro. A comienzos del siglo XX, sobre los escritorios de los magnates textiles y los barones del ferrocarril se alineaba una fila de teléfonos negros: un teléfono por línea. A mediados de los años veinte, el Bell System dio con algo mejor: en lugar de una fila de teléfonos sobre el escritorio, conectó una fila de líneas a un único aparato. Eso liberó el escritorio y simplificó el trabajo.

Telefonía

La centralita manual se extendió a lo largo de la década de 1880 y, como el sistema crecía exponencialmente, hubo que automatizar la conmutación de llamadas. Al principio no había sistema de marcación, ni conmutadores electrónicos, ni señalización. Quien llamaba giraba una manivela y la corriente generada avisaba al operador. Para conectar al abonado, el operador enchufaba los cables en la línea correcta. En una llamada de larga distancia el operador tenía que contactar con otro operador por una línea externa, después quizá con otro, y así hasta alcanzar al abonado correcto.

A medida que crecía el volumen de llamadas, atenderlas exigía muchísimos operadores, lo que resultaba caro y poco fiable, ocupaba mucho espacio y requería determinadas condiciones de trabajo. Ese modo de conectar también se volvió demasiado lento. Ya en 1889 A. B. Strowger, de Kansas City, ideó un conmutador automático de disco —la marcación por disco, en la que la llamada se encamina por un sistema de conmutadores mediante señales de pulsos— que no necesitaba operador en la central. En 1921 entró en servicio en Omaha (EE. UU.) el primer sistema de conmutación totalmente automático. Con el tiempo se automatizaron tanto las centrales como las centralitas de las empresas. La marcación directa de larga distancia tardó más en llegar. El primer conmutador informatizado entró en servicio en 1976 y, en 1982, la mitad de todas las llamadas ya se conectaban electrónicamente.

Durante los cincuenta años siguientes las centralitas de empresa ganaron capacidad y funciones adicionales: botones de espera, indicadores, megafonía, silencio, música en espera, bloqueo de llamadas de larga distancia, temporizadores y memoria. Muchas empresas competidoras construyeron estos sistemas. Un inconveniente de la conmutación «electromecánica» se mantuvo todo el tiempo: una enorme cantidad de cableado.

Se avecinaba un choque de tecnologías. Los cómodos teléfonos conmutados ahorraban dinero, porque ya no hacía falta un operador caro, pero eran difíciles de instalar, mantener y reparar con sus pesados cables.

Se encontró una solución, y fue técnica. A finales de los años setenta varias empresas innovadoras construyeron sistemas de conmutación electrónica en los que un cable fino de cuatro a ocho hilos de cobre sustituía a decenas o centenares. Eso hizo la instalación mucho más sencilla, barata y fiable. Los avances en microelectrónica que llegaron al mismo tiempo pusieron al alcance, por un pequeño coste adicional, funciones antes caras como el manos libres o la grabación de mensajes.

A medida que crecía el número de abonados, maduraba la tecnología y se expandía todo el sistema telefónico, bajaron tanto los precios de las llamadas como los tiempos de conexión. Esa tendencia ha continuado, y hoy las llamadas internacionales cuestan una pequeña fracción de lo que costaban antes.

Hasta el siglo XX los sistemas telefónicos usaban pares de cobre trenzados. En 1927 los radioenlaces hicieron posible conectar Estados Unidos y Gran Bretaña. Otro paso importante fue el cable coaxial, que llegó en 1940. Redujo el ruido y aumentó la capacidad, algo vital para una red telefónica en constante expansión.

Las estaciones de microondas de los años cincuenta, construidas sobre tecnología de radar, podían transportar unas 20 000 conversaciones telefónicas. Los satélites de comunicación para enlaces troncales aparecieron en 1965.

La transmisión digital llegó en 1962. En el antiguo sistema analógico, la señal eléctrica que viajaba por el cable reproducía en esencia las ondas sonoras del aire. En un sistema digital lo que viaja por el cable es información sobre la onda sonora, no una imagen de ella.

Como el cable óptico y la tecnología óptica eran caros, se empezó a trabajar en cómo aprovechar las líneas telefónicas existentes, y se desarrollaron las redes digitales de servicios integrados.

La telefonía de entonces a hoy

La telefonía ha avanzado a una velocidad notable en las últimas décadas, de los sistemas analógicos por cable a los digitales, inalámbricos y basados en internet.

Redes móviles: del 2G al 5G, y el 6G por delante

2G (1991): la primera tecnología móvil digital, que trajo el SMS y una mejor calidad de llamada.
3G (2001): hizo posible navegar por la web, el correo y la videollamada.
4G (2009): el internet móvil se volvió lo bastante rápido para el vídeo en streaming y las llamadas VoIP de alta calidad.
5G (2020): redujo drásticamente la latencia, elevó las velocidades de datos e hizo posible controlar dispositivos IoT, ciudades inteligentes y vehículos autónomos en tiempo real.

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Cada paso de esta historia trajo un cambio real. El 5G, por ejemplo, transporta datos casi al instante, lo que abrió posibilidades tanto en la vida cotidiana como en los negocios: redujo notablemente la latencia e hizo las conexiones más fiables. También abrió la puerta a los vehículos autónomos, el internet de las cosas y las ciudades inteligentes, avances con un enorme potencial para transformar sectores enteros.

El 6G, previsto después de 2030, debería traer de nuevo velocidades mayores (por encima de 1 Tbps), inteligencia artificial en tiempo real y una comunicación holográfica más avanzada.

VoIP y telefonía en la nube

Centralitas por internet como 3CX Cloud LT, Zoom, Microsoft Teams, WhatsApp y Skype han desplazado a la llamada tradicional por línea fija. La computación en la nube permitió a las empresas montar call centers virtuales sin infraestructura física, reduciendo el coste y ganando flexibilidad.

Inteligencia artificial y automatización

Reconocimiento de voz y chatbots: la IA ayuda a automatizar la atención al cliente y permite a los call centers gestionar las consultas con más eficacia.
Análisis predictivo: las empresas pueden analizar los datos de llamadas y anticipar qué necesitarán los clientes.
Asistentes inteligentes: Google Assistant, Alexa y Siri pueden hacer pedidos por teléfono, reservar mesa en un restaurante y controlar dispositivos del hogar inteligente.

Enlaces ópticos y cuánticos

El cable óptico transporta grandes volúmenes de datos casi sin retardo.
La comunicación cuántica, que aún está por llegar, promete enlaces cifrados de altísima seguridad imposibles de interceptar.

Cómo evolucionó el smartphone

Los teléfonos pasaron a ser no solo un medio de comunicación, sino ordenadores personales, cámaras, medios de pago y monitores de salud. Las pantallas plegables, la respuesta háptica y la realidad virtual o mixta se van convirtiendo en funciones cotidianas.

Hacia dónde va la telefonía

Mayor integración de la IA: los teléfonos actuarán con más autonomía, entendiendo qué necesita el usuario y tomando decisiones.
La telefonía tradicional importa menos: las redes telefónicas físicas se están quedando obsoletas, sustituidas por la comunicación por internet.
La seguridad importa más: cifrar llamadas y datos será aún más importante, especialmente en la era de la tecnología cuántica.

Ecosistemas digitales conectados: teléfonos, ordenadores, dispositivos inteligentes y coches estarán cada vez más enlazados, para una experiencia sin costuras.

Más información

En los últimos 150 años la telefonía se ha transformado: desde las primeras palabras de A. G. Bell hasta las conversaciones guiadas por IA y los experimentos de comunicación cuántica. Seguirá siendo más rápida, más segura y estará más entretejida en la vida diaria.

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